Thursday, January 13, 2011
capítulo 1
Llega como un rumor de algo que te urge recordar. Primero suena el mar, luego las olas de agonía de la gente en una suerte de coro infernal, cuyas notas laten y se expanden morbosamente.
Y luego lo ves, como un trueno líquido. Una ola de 30 metros de altura abraza por detrás a un edificio. Tuerce su estructura. Destella sus ventanas. Y cae como vómito ondulante develando en sus crestas los restos humanoides de sus víctimas.
Atestiguar su contenido es atestiguar tu propio fin. En el vientre de la ola se refleja tu rostro de pánico. Y un instante más tarde, en una secuencia de destellos ves al interior del líquido una avalancha de cuerpos, rostros y manos que vertiginosos te abrazan hasta la inconsciencia e inexistencia. Pero la ola ni te mata ni te moja y pasa a través tuyo, como una presencia espectral. La ciudad sigue de pie contigo, y todo parece normal, salvo tu mirada y la de los demás que se enfocan en el brillo mortuorio que se divisa por donde probablemente avanza la ola.
A la mañana siguiente, las primeras planas de los diarios ignoran unánimes el evento. O tal vez no hacen caso de lo que sospechas fue una alucinación colectiva. Tu cuerpo aún lleva algo de la electricidad del momento. Tu respiración aún no consigue del todo llenar tus pulmones. Este cansacio impertérrito te dice que el cataclismo de espíritus existe y que ya vendrá la oportunidad de volver a invocarlo.
...continúa...
Thursday, January 06, 2011
Capítulo 1
Cuchi caminaba por un terreno que se deshacía entre sus patas. Como una especie de polvo que la enterraba con cada paso que daba. Una especie de sábana ocre/naranja y cálida se extendia por donde quiera que fijara su mirada. Cuchi no sabía dónde estaba. Sólo sabía que era un poodle y que tenía sed.
Había quedado con el Ricky, un labrador, y el Mugroso, un poodle más grande, en hallar algo de comer y de beber. Pero hasta ahora sólo había encontrado más de ese polvo naranja que pugnaba por colarse por su trufa. Temía abrir la boca y tragárselo. Pero el calor era tal que el cansancio corría hecho lágrimas rojas, desde sus ojos hasta sus patas, y desde sus patas hasta el polvo naranja que pisaba.
El calor que sentía en sus patas le recordaba el pollo que hace unas semanas le preparaba Paqui. En ese tiempo en el que podía darse el lujo de comer según su antojo, y dejar las bolitas regadas en su sapo y en el piso. Mientras avanzaba, el recuerdo de esas bolitas le agijoneaba la cabeza y el estómago. Ya no le importaba sacar la lengua. El calor era demasiado como para hacerle ascos al polvo naranja. Polvo que hacía peso sobre sus párpados y amenazaba con cerrarle los ojos, tal vez para siempre.
Capítulo 2
Sobre el polvo ocre/naranja yacía una masa casi informe de pelos blancos. El viento, el calor y todo lo demás había conspirado para volver irreconocible lo que la arena escondía. Un graznido sonó, seguido de un buitre que se posaba sobre los pelos blancos. El animalejo movía el polvo con un cuidado clínico. Su respiración hacía caer más granos de los que pretendía. De repente, sin esperarlo, develó un ojo enmarcado por todos esos pelos blancos. Dentro de éste, un brillo rojo lleno de un odio ancestral se fijó sobre él, paralizándolo. Al instante, unas fauces abrazaban su cuello , desgarrando la poca vida que le restaba tras ver ese odio animal. Finalmente Cuchi tenía qué comer.
Capítulo 3
Ahora Cuchi trataba de volver sobre sus pasos. Aunque el viento había hecho lo posible por borrar su rastro, aún quedaba algo del olor de sus huellas para guiarla por esa sábana ocre infernal por la que andaba.
La sangre del buitre que llevaba en su trufa, y que mojaba su lengua, le hacía pensar en el plan que había urdido para atraparlo. Había recordado una imagen en un periódico que leía su ama/mamita, sobre el cuál había hecho su ley acostándose para que le prestaren atención. Era un pajarraco que merodeaba en lo alto a un animal que había desfallecio sobre un polvo ocre parecido al que ella cruzaba. Se le ocurrió que si se echaba y esperaba, uno de estos animales se le acercaría lo suficiente como para someterlo. El sabor salado de la carne entre sus dientes era un firme recordatorio de todo lo que había conseguido este día.
Mientras disfrutaba su cena, una voz familiar hacía eco por el viento. "¡Cuchi!" "¡Cuchi!" Cada vez más alta y cada vez más insistente. De repente los bordes de su horizonte empezaron a difuminarse con una luz lechosa que volvía todo blanco. De repente sólo podían verse sus ojos negros rodeados de esta blancura ajena, hasta desaparecer completamente.
Capítulo 4
Cuchi abría los ojos. La imagen se aclaraba y revelaba a un rostro familiar. Una sonrisa optimista con una mirada un tanto cansada, enmarcada por un cabello paradójicamente oscuro y radiante. Era su mamita quién, al tomarla en brazos, revelaba detrás de ella un líquido verde casi tan infinito como la arena de la que había despertado. Era el mar. Estaba en la playa. Ahora respiraba más tranquila sabiendo que todo había sido un sueño. Nuevamente vivía la realidad en la que los humanos vivían engañados, pensando que ellos eran los amos y ella era la mascota. Cuando la verdad era todo lo contrario.
Tuesday, December 28, 2010
Todo sigue un ritmo.
El "om" meditativo de los budistas.
Los latidos del corazón.
El vaivén de las olas.
El correr de las horas.
Es una sinfonía que existe estemos o no para escucharla. Poder estudiarla es posible. Pretender cambiarla es improbable.
Nos cierra, nos somete, nos limita. Y aunque a ratos no seamos más que esclavos frente a ella, podemos guiarnos en ella y llevar una vida donde sentirnos menos perdidos.
Puedes escuchar este ritmo.
En la conciencia que te acosa por lastimar a quién amas.
En la adrenalina que te grita cuando crees no poder más.
En el orgasmo, sincero amanecer de tus sentidos.
No somos libres. Pero al menos nunca estamos solos. Somos tan víctimas y esclavos del eterno estremecer sonoro, de la singuralidad, de la más grande densidad en la que año a año se ahoga la humanidad.
A veces existir es demasiado pesado como para poder escribir con claridad.
Monday, December 13, 2010
En algún lado leí que el estado natural de las cosas es volver a hacer lo que alguna vez abandonaron. A esto se lo conoce oficialmente como reversión. Así, quién ha dejado de fumar, nunca dejará del todo ese deseo. Si te resentiste y "terminaste" con un amigo, es probable que lo vuelvas aceptar. Y yo me pregunto si lo mismo pasará con la infidelidad.
Yo he sido infiel. Normalmente pongo los cachos cuando el amor y la buena voluntad se me acabó hacia la persona con la que estoy. No le he sido infiel a mi esposa, pero estoy en un punto en el que no estoy muy lejos de esta reversión. Le fui infiel a Gia con una chica que trabajaba en mi casa. Le fui infiel a Natalia con Maribel. Y aunque Diana me fue infiel con el corazón, me propone desquitarme con ella libre de represalias y culpa. Pero no. Si llegamos a eso, prefiero abandonarla de golpe en lugar de hacerlo en traumatizantes cuotas mensuales.
En mi mente recorro constantemente lo que podría ser. Me pienso con Diana en una nueva casa, con su mamá, los dos felices y sin más problemas que que querernos y superarnos profesionalmente. Y luego me acuerdo que con la mujer con la que estoy ahora ya no tiene la confianza absoluta que me tenía al principio. Y entonces ya no quiero tener nada con ella. Ni siquiera la obligación de pensarla.
Y ahí empiezo a recorrer el otro camino.
Me imagino el 15 de enero del 2011, con todas mis promesas y deudas saldadas con ella. Con mi propia cuenta de ahorros donde ya tengo los $600 para el divorcio y una cantidad interesante de fondos para subsistir y gozarme el tiempo que me tome olvidarla. De hecho la semana anterior hice el trío que hace tanto tiempo quería. Por una vez me resulta bastante liberador poder recordar el sexo sin el peso del embarazo o la traición, y evocar ciertos instantes como mantras que me relajan. Y lo mejor: la puta no te traiciona porque los dos no se mienten diciendo que el compromiso va más allá del palo. Y aunque se vale repetir, no tienes porque cargar con su vida...sólo con el peso del cuerpo o de su culo según la posición. Al final no conseguí el depatarmento/suite en la zona norte como quería, pero tampoco tengo mucho de qué preocuparme. Casi todas mis cosas las dejé donde mi viejos y lo verdaderamente esencial lo cargo en un mochila y en un maletín. No confío mucho en el casero, así que procuro no dejar nada más que una que otra muda de ropa en los cajones y algún libro desperdiga por ahí. Ja, recuerdo la tarde en la que, regresando de Capo en bus, vi a través de la ventana una paloma deshecha por las llantas de un carro, muerta por lo que menos esperaba. Recuerdo lo identificado que me sentí, y como a mí también me mató lo que menos esperaba. Pero ya no estoy obligado a pensar en eso.
Así pienso esto dos caminos. El escape está más desglosado que la estadía, porque en esa ruta no hay nada a la vista que me pueda decepcionar. No hay quién traicione mi confianza. No hay espacio para sean deshonesto conmigos. Ni hay crisis ni apuro que enfrentar. No hay nada más que lo a mí me pueda importar.
Durante 4 años intenté estar con Diana. Renegué mi futuro mezquino, pensando en todo lo que ella podía ser para mí. Y ahora de eso no queda nada más que la desconfianza que cada día me come más.
No puedo estar con quién no puedo confiar y apoyarme absolutamente.
Sunday, December 12, 2010
Hoy me dijiste "Tú eres mi refugio".
Me abrazaste como hace años no lo hacías.
Y mientras pensé lo que tú dejaste de ser para mí.
Tú no eres el centro de mi vida.
Renegaste mi entrega, atenciones y obsesiones.
Mataste la única garantía que tenía de no volver a herirte.
Tú no eres mi inspiración.
Te desentendiste de todo el arte e ideas que sembrabas en mí.
Te abriste hasta reducir mi ánimo a lágrimas.
Tú no eres mi tranquilidad.
Te distancias cuando me frustro o amargo.
Y luego yo te pago con la misma moneda.
Tu no eres mi guía.
Te cuesta entenderme y sacarme de lo que siento.
Y me hundo mientras me acusas de necio.
Tú no eres la persona que necesito.
No puedes sacrificarte como yo lo he hecho.
Y así es muy probable que volvamos a herirnos.
¿Qué eres tú para mí?
¿Qué quieres ser tú para mí?
Cuando volviste de Quito.
Y en los meses siguientes.
Yo tenía claro lo que debía ser y hacer para ti.
Principalmente buscaba no volver a herirte.
Y tú destruiste la paz que te ofrecí.
Renegaste mi nueva sensibildad.
E insistes en actuar como si nada.
Cuando volviste de Quito.
A duras penas y sabías lo que debias hacer por los dos.
Incluso ahora dudas y me preguntas cómo proceder.
No reflexionas y sigues como si nada.
Estoy en un punto en el que no puedo garantizarte nada.
Allí estoy porque allí me has puesto.
Estoy en un punto en el que a duras penas creo y confío en ti.
Tu deslealtad, inconformidad y secretismo allí me ha puesto.
Estoy cansado.
Sigo haciendo cosas por ti.
Más por inercia que por convicción.
Ya no creo que seas la mujer por la cuál vivir o desvivirme.
Tu incapacidad de hacer lo que necesito allí me ha puesto.
Y al final, ¿qué soy para ti?
Un par de promesas que estoy próximo a cumplirte.
Y luego otra ausencia más con la que tendrás que lidiar.
Cuídate.
Wednesday, December 08, 2010
Estoy en una estación de trenes. Al principio o al final de un viaje, pero también en ninguna parte. Las estaciones son puntos de paso, lugares donde nadie busca quedarse pero al que lastimosamente todos estamos obligados si queremos llegar o evadir algo. Y yo me hallo aquí empujado por la inercia de haber gastado todas las posibidades de la ciudad de la que ahora parto.
La ansiedad cosquillea como un coro de moscas sobre mi pecho. La sensación usurpa mi percepción. La estación se transforma. Los trenes se liberan y su ruido se vuelve aún más circudante. El viento de sus ruedas peina y arranca mis cabellos. La urgencia de sus vagones desdobla el cuello de mi camisa. El calor de sus máquinas empaña mis lentes. Estoy en el centro de una red de rieles donde el metal traquetea con un tamborileo monótono y los vagones pasan a mis lados, debajo y encima mío. A pesar de la insistencia de los trenes, sigo sin decidir mi destino.
Pero esta bulla es preferible a los murmullos que tu desleal distancia me dejaron y ahora susurran:
Me amas...pero no como necesito.
Te tengo...pero con secretos.
Me piensas...pero no me necesitas.
Un tren se detiene. Lo abordo esperando que al menos me aleje. Me harté de la decepción conocida y me acojo a la incertidumbre que se me brinda.
Friday, December 03, 2010
http://www.youtube.com/watch?v=0gDqWqjm6JQ&feature=related
Aquí el agua que se ha secado hasta volverse arena.
La dificultad que nos abre las puertas a la memoria genética.
Donde al mismo tiempo eres tú mismo muchas veces.
En tu piel y en tu sangre la verdad
y la vida de los que han sido antes que tú.
En tus pasos su camino y su cansancio.
En tu vida el cambio o el eterno retorno.
Gira tu mirada hacia tu interior.
No es el reloj sino lo que percibes lo que define el tiempo.
Que tu existencia y los ritmos de tu cuerpo
aprendan el canto de los murmullos del viento
y de la cadencia del agua.
Calla y siente la simetría del Universo,
cómo todo se opone y complementa
para armar una única sinfonía.
Escucha, fluye vivo y respira.
Que la vida te lleva por dónde te tiene que llevar.
Monday, November 29, 2010
Mujer de viento
de mi carne eres aliento
transmutas mis movimientos
en un teatro perverso.
Dama de sombras
tus manos como lobas
que vierten luces rojas
sobre mi piel, sobre tu boca.
Oráculo de otoños
con voz de vapor de lluvia
sacias la sed de esos amaneceres
huérfanos de amores y nostalgias.
Princesa de penas y penumbras.
tu llanto se vuelve un mar cálido
que abriga de ventiscas y distancias
y nos elevas sonriendo entre la lluvia.
Desnúdate bajo la luna
y viste tu cuerpo de sombras
que la luz dibuje tu cuerpo
y tu humedad perpetue el momento.
Descansa sobre el césped
y que tu aliento eleve las hojas.
Ya tu calor libera tus ganas
ya corre la miel de tus pétalos.
Deja que me sume al temblor de tu cuerpo
que coincida mi respiración con la tuya
que nos hallemos entre inhalación y exhalación
y con un beso apaguemos nuestros gemidos.
Deseo desvanecerme sobre ti.
Y con tu agua ahogar mi amargura.
Y con tu viento apagar mi ira.
Te necesito tanto para anularme
y volverme en quién necesito ser.
Te amo.
Thursday, November 25, 2010
Estoy exhausto, y en mi aliento que se extingue suena tu nombre. El aire se desentiende de mi garganta y el frío que siento no es muy distinto al que dejas en mi piel cuando tu mano se aleja. ¡Qué daría porque tu cabello sea la noche que cierre mis ojos! Pero aquí me acosa la luz clínica de los focos de neón que empujan mi mente más cerca de la morgue. Me dejo caer sobre el escritorio, su borde clavándose en mi abdomen a modo de disección. Cada exhalación profundiza el corte. Cada inhalación alarga un poco más el dolor. El mundo se vuelve blanco al tiempo que las figuras pierden su contorno. En un mar lechoso de nada mi mente se esfuerza por marca una sombra con tu forma. Aunque no te tengo en frente, ya no debo cerrar mis ojos para verte en mi mente. Tu sombra se alarga y tu oscuridad es lo último que veo.
Tradicionalmente se pregunta ¿qué harías por amor? Pero el amor toma tantas formas como relaciones hay en nuestra vida. Puedo preguntártelo más directamente ¿qué harías para no sentirte solo? Talvez salir con amigos y a pesar de sus risas sentir la soledad que se avecina como el rumor de la lluvia por el viento. Quizás procurar protegerte en tu familia, para luego sentir tu buen ánimo y sonrisa como una máscara que ahoga lo que realmente sientes. Soledad.
Es algo que me pregunto a diario y que también a diario descubro que siempre puedo hacer algo más.
Friday, November 19, 2010
Mi puntualidad es una imposibilidad cada vez más cercana. No importa cuán temprano me levante, 7, 6, 5 o 4 de la mañana, sigo llegando 20 o hasta 30 minutos tarde. Estoy empezando a creer que el interior de mi baño existe en otro huso horario. O que todo el mundo conspira para adelantar todos los relojes al tiempo. ¿Será que estoy en una versión burda y torcida del Truman Show? Talvez el director quiere ver de qué modo ridículo se puede enloquecer por la opresión de llegar tarde a todo.
Pero no. Mi vida no es buen caramelo de vouyerista. Lo que pasa es que siempre he sido impertinente e impuntual en mi vida. Me enamoro de una chica más o menos al tiempo que ella se amarra con otro. Me entero de una oferta de trabajo apenas días después de que el puesto ya se ocupó o, peor, lo tomo meses después de que mi nuevo jefe ha perdido toda credibilidad en la empresa. Casi nunca digo un "feliz cumpleaños" a tiempo. Las buenas ideas me vienen semanas después de presentar la campaña. Y a mi esposa la conocí en un mal momento para juntarnos... ¡dos veces!
La amé desde que la ví. Ella: perversión y fragilidad, necesidad afectiva y suficiencia intelectual, chavacanería alevosa y seguridad para entre-risas hacerse respetar. Ella: amarrada. Aquella vez solo hablamos. A cada oración me daba cuenta que ella tenía todo lo que alguna vez me había gustado en una mujer. De algún modo me venía enamorando de ella desde los 7 años, como quién se enamora de una idea que se va haciendo a retazos. A los 7 el cabello y mejillas de una niña, a los 13 la sexualidad incansable de la hermana de un amigo, a los 14 la sonrisa y mirada cansada de una chica que trabajaba en mi casa, a los 16 el intelecto alevoso de una compañera de curso que hacía juego con su cabelllo negro y largo, a los 22 la voracidad carnal y húmeda de otra chica que trabajaba en mi casa, y poco después la melancolía y tragedias de una mujer que no debí amar. Ella: Diana: Era todo y era nada porque estaba amarrada.
La segunda vez que la ví se había desconectado de su necesidad de estar con alguien. Mató mis esperanzas diciendo que estaba en un momento en que quería disfrutar de su soledad e independencia. Pero yo no le creía. Las heridas físicas y emocionales contaban otra historia, que cada día se iba deshojando frente a mí. Y el otoño de sus duelos y dolores cambió a besos y abrazos que luego crecieron en llantos y verdades compartidas. Los dos nos reconocimos cansados, heridos y malos. Los dos nos reconocimos como el reflejo del otro. Amarla fue amarme. Amarme fue amarse. Y también aceptarse. Y también entregarse al sueño de que se puede ser feliz con uno mismo, y que las heridas talvez no son más que sonrisas irónicas que se marcan por más tiempo en nuestra piel.
Te amo tardío e impuntual.
Te amo como sea que tenga que llegar.
Te amo desde que sé amar.
Thursday, November 18, 2010
tu mirada me vuelve carne trémula
temblores que transformas en sudor
sudor que se vuelve río que evaporas en tu boca
tu vapor humedece mi cuello y penetra mi carne
líquido que te devuelvo cuando la excitación te ciega
de mí bebes y te alimentas
y mi esencia se perpetúa en tu sonrisa
felicidad irresponsable que muestras escondiendo su origen
y así me vuelvo eterno en lo que dices y comes
Luego me abrazas con un beso y empieza tu alquimia de nuevo.
Wednesday, November 17, 2010
Y él quería tener un jardín
pero nunca había plantado una flor.
Tenía una semilla que quemaba su cuerpo.
Y cada año era más difícil de ignorar.
Empezó con una flor.
La amó y regó día a día con su esencia.
Pero la flor no pudo con su veneno.
Y bebió aquel néctar engañoso hasta marchitarse.
Halló otra flor en tierra fértil.
Aprendió a germinar y florecer con ella
Pero él seguía envenenando con su esencia.
Como ella aprendió a flagelar con sus pétalos.
Y terminaron regando sus raíces con lágrimas.
Y en el dolor mutuo hallaron otra semilla.
Semilla que no sería ni flor ni jardín.
Pero que podía llevarlos a nacer de nuevo.
Y germinar en amor.
En la luna de sus noches.
En la lluvia de sus lágrimas.
Entre ellos talvez no nacería otra flor.
Y él quizás moriría sin sentir su jardín
Pero podría resurgir su amor.
Y por ahora eso le bastaba.
Tuesday, November 16, 2010
No es que la mañana sea fría
lo que pasa es que tú no estás,
Ni a la noche se le acaban las estrellas
pero se apaga si no estás para iluminarte.
La cama es ese océano en penumbras
que no puedo enfrentar si no estás.
Mi descanso se vuelve un muro negro
y sobre él no puedo escribir mis sueños.
Tu calor es ese canto de cuna que nunca entonas.
Y sin embargo me arrullas cuando me abrazas.
Tus respiros son ese poema que nunca escribes.
Y sin embargo me susurras esto que escribo.
Te amo
Monday, November 15, 2010
http://www.youtube.com/watch?v=tlNW3OyBGvY
Enloquecer. Puede ser tan dulce como comer un helado demasiado rápido. Sentirse como el cosquilleo en la espalda al desperezarte en la cama. Caer como la modorra de un domingo a las 5. Te tienta, te parte y te deja en un perpetuo white noise mental. Como en esos canales donde nunca llega la señal.
Sintonizar tu mente es evocar ESO/ELLA.
Sus susurros suben como hormigas por la pared. Del foco llueven sus gritos, que agijonean tus ojos y en tu mente plantan latidos. Tu iris es la caldera de la que surge el líquido que quema tus mejillas. Tus manos tiemblan y se diluyen en sudor. Es un río en el que te deshidratas y desvaneces.
Enloquecer puede ser una opción para el que se sabe vencido. Como lo fue para el personaje del juego cuyo nombre adorna este post, Al hallar muerta a su amada prefirió perder el juicio a afrontar la finalidad que sostenían sus brazos. Es una locura que luego se canta entre gritos y campanas.
Enloquecer fue la opción que me quedó tras verme vencido en sus ojos. Pero en lugar de ser o no ser en mi locura, preferí anularme. Decidí borrar todo lo que me estorbaba para amarla. Pero esto no ganó su sonrisa. Y ahora deambulo como lo halaridos del canto que adjunto, perdido en este supuesto refugio.
Nuprator...
You've lost all hope.
What will become of you?
I can see only... damnation!
besos y coca
con senos y alcohol
ya consúmeme
Los vidrios en tu corazón no impidieron que este siga latiendo.
Aprendiste el delicado arte de mutar el brillo de tus lágrimas
en el amanecer de tus palabras.
El descanso y el alimento nunca te alcanzaron.
Abandonaste el sueño para hallar esa reacción química
que te devuelva a tu perversión que también fue mi obsesión.
Inhalabas aceleración en plena combustión.
Exhalabas fuego.
Y tu humo me tenía envuelto hasta que supe que ardías por otro.
Pasabas por mí sin dejar nada a tu paso.
Ni amor, ni paz, ni sabiduría.
Me limpiabas como la lluvia ácida.
Dejabas en mi tierra árida.
Plantabas en mí flores de fuego
que nacían de las cenizas ardientes que eran tus pasos.
Y no nos amamos.
Pero tenía ansias por saber
como sería tener tu cuerpo en el mío.
Por ver mis sueños oscurecer
en el eclipse de nuestros cuerpos.
Por saberme amado y malvado
en tu ponsoñoso llanto.
Y no te elegí por la misma razón que te necesitaba.
Me acercó y alejó tu capacidad
de destruirme sin remordimientos.
Hubiese muerto con tu alquimia.
Etílica y con nicotina,
con tu dama de blanco transubstanciada en polvo,
con tu cuerpo huérfano de orgasmos.
Me hubieses dado mala vida y buena muerte.
Ahora te pienso a años y llantos de distancia.
Ya he probado un montón de cosas
de las que me sentía orgulloso de no haber tocado.
Mis amanecidas saben a bebida y no a saciedad cultural o digital.
Y lo que amaba ahora es una enfermedad a purgar.
Me siento en una mala vida esperando una buena muerte.
Al final huir no me salvó de lo que me hubieses hecho.
Sunday, November 14, 2010
Abandono
Nuestras madres nos paren una vez.
Nosotros nos paremos todos los días.
Nos expulsan de la certeza de su útero.
Nos abandonan a este incierto mundo.
Huérfanos de una presencia constante.
Nos armamos de amigos y espejismos.
Nos vale más nuestra verdad mal armada.
Y abandonamos como hemos sido abandonados.
Y al final hallamos otro vientre.
Nos acoge su abrazo y su calor.
Nos pare y deja a diario.
Y nos regala el primer llanto de otro abandonado.
Alguien que llora aterrado por el simple hecho de saberse vivo.
Es un hijo que también es hermano.
Es hermano que alivia esta rara orfandad.
De saberse perpetuamente fuera de aquella a quién más se ama.
uno más uno
el sol sale igual que ayer
su calor apenas calienta las sábanas
su luz apenas penetra tus párpados
y la mañana suena a algo que ya viviste
la ropa te ajusta como siempre
su tela roza áspera tu piel
su peso encorva tus hombros y espalda
y los buenos días tan monocordes como ayer
al salir el horizonte gris de las calles susurra:
dos años de abandonos y reencuentros
dos años de heridas y sanación
dos años de parar y dar vueltas
dos años de volver al mismo punto
no importa si yo tengo calor cuando tú tienes frío
no importa dejarme solo si otros te urgen más
no importan mis pensamientos si pesan más tus sueños
y no importa lo que escribo si mis palabras no son para ti
yo no creo en la felicidad como modus vivendi
desde que puedo decidir por mí,
mi vida se ha llenado de estos amaneceres
grises, fríos, monocordes, iguales
pensé que tú serías la luz y el calor del día
y sólo has perpetuado la niebla
a la larga estas palabras son un espejo
que reflejan un solo momento
todo lo malo que tú me has hecho
es lo mismo que yo te he hecho
y que nos seguiremos haciendo
que bueno no creer en la felicidad
y a pesar de todo eso seguir creyendo en ti
fueron dos años de los que no me arrepiento
como no me arrepentiré de los que vendrán
felices o no ¿qué chucha importa?
yo lo único que quiero es seguir contigo
te amaré ayer
sin que me limite el tiempo
sin que me limite la mierda que soy
Friday, November 12, 2010
Arthas - Cinematic Suite
http://www.youtube.com/watch?v=TRNwYpqbttI
y es tu poder
serpiente que sisea
en tus orejas
Hay partes de una canción que nos secuestran.
A veces son unos versos. A veces son unas notas.
Retazos a los que les hallamos significado.
O que sencillamente nos resignifican.
A mí me apresan un coro y una imagen.
Niños cantando con miedo y reverencia.
Un soberano que ya poco le importan.
Conjugado en una hermosa introducción.
Arthas. Príncipe de Lordaeron. Vuelve a casa tras meses de una campaña miserable. La cacería de una plaga esparcida por necromantos se volvió en la excusa para seguir su propósito real: el Poder. No el Poder imaginario del que se ufanan políticos y académicos. Pero el Poder real del que habla el frío cuando remece los techos y que el agua esconde en sus profundidades. Un Poder físico y de dominio que ahora lleva en sus manos en la forma de una espada. El metal parece respirar, desde el brillo del filo hasta su cuartada empuñadura, una gélida bruma que aparenta empuñar la mano y la voluntad de su dueño. Arthas. Sacrificó a un amigo para hacerse con el poder que ahora empuña. Arthas. Sobre él llueven cantos y pétalos. Arthas. Ajeno ahora al amor por el que buscó su poder. Parado frente a un umbral sobre el cuál decidir si volver a lo que era o ser consecuente con el Poder al que ahora se ha entregado.
Arthas parte por su gente y vuelve sabiéndose aún más fuerte sin ellos. Libre de los estigmas de la corona, desentendido de la humanidad que lo limitaba, y frío. Irredimiblemente frío de y por todo afecto. Cercena el último lazo con un amor caduco: el de su padre; y se aferra a otro que lo acompañará el resto de sus días: su Poder.
Para todos llega un momento en el que nuestras vidas alcanzan un punto de no retorno, un umbral que nos impedirá repetir los mismos errores, porque los caminos a estos ya se habrán cerrado. Yo me he parado ante este umbral varias veces. Y simplemente no he tomado el paso necesario para que mi vida continúe. Bien o mal, pero que siga el curso que le espera antes de que me vuelva demasiado viejo para afrontarlo.
Ahora vivo un momento de esos, y aunque creo en una decisión no pueda olvidar este momento y esta canción que comparto.